viernes, 17 de octubre de 2008

Romancero gitano. Resúmenes de los romances

1. ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

Un niño gitano que está solo en casa muere –posiblemente quemado en la fragua- mientras sus familiares gitanos están fuera. Estos, cuando llegan, le encuentran muerto.
Lorca convierte este suceso en un mito lleno de misterio.
La luna, que es la muerte y también una bailarina, baja a la fragua y baila una danza mortal que atrae al niño. Temiendo lo que los gitanos pueden hacer a la luna, el niño le pide que huya antes de que vuelvan. La luna le dice que cuando lleguen le encontrarán muerto.
Los gitanos, que también son seres míticos -capaces de hacer con el corazón de la luna collares y anillos blancos- se acercan mientras la luna y el niño hablan; pero, cuando llegan, ya la luna se ha llevado al niño y ellos quedan en la fragua llorando y dando gritos, mientras el aire vela la fragua.


2. PRECIOSA Y EL AIRE

En este poema se crea, también, un mito a partir, en este caso, de una leve anécdota. Una gitana (Preciosa, la Preciosa de Cervantes) va tocando la pandereta por la playa. Se levanta un fuerte viento que le levanta las faldas, Preciosa se asusta, se echa a correr y se refugia en casa de unos ingleses. Allí la tranquilizan mientras, fuera, el viento sigue soplando con fuerza.
Lorca convierte al viento en un sátiro lascivo, lleno de lenguas celestes, que persigue a Preciosa con una espada caliente y que quiere levantarle las faldas para verla y abrir en sus manos antiguas la rosa azul de su vientre. Al final, queda fuera de la casa de los ingleses mordiendo furioso las tejas del tejado.


3. REYERTA

En este romance se narra una pelea a cuchillo (con navajas de Albacete) en la que muere, con el cuerpo lleno de lirios y una granada en las sienes, Juan Antonio el de Montilla. Llega el juez con la guardia civil, pero nada tienen que hacer allí porque el juez y los guardias civiles son personajes ajenos al mundo gitano. El romance termina con la caída de la tarde mientras huyen los jinetes que han sobrevivido a la reyerta.
A pesar de la precisión en el nombre del muerto, Lorca elimina casi todos los datos de la historia: ¿quiénes pelean?, ¿por qué?... La personificación final de la tarde, que se desmaya como una mujer aturdida por pasiones desenfrenadas en los muslos de los jinetes que huyen, quizá indique que el motivo de la pelea es amoroso.
Además de la gran cantidad de imágenes y metáforas con que se nos describe la realidad (en este y en todos los romances del Romancero...) aparecen seres irreales con carácter simbólico: dos viejas mujeres que lloran encima de un olivo, ángeles negros que llevan pañuelos y agua de nieve...


4. ROMANCE SONÁMBULO

Una gitana está muerta flotando en un aljibe, la luna se refleja en el agua y parece que la sostiene en la superficie, quizá esté medio cubierta de algas. Ha estado esperando largo tiempo a su amante (en las altas barandas, mirando a la mar amarga) y ahora está muerta; probablemente se ha suicidado. Su amante, que seguramente es contrabandista, llega, ahora que ya está muerta, muy malherido y con el deseo de cambiar su vida por otra más hogareña; pero el padre de la gitana le dice que eso ya no es posible. Suben los dos, dejando un rastro de sangre y lágrimas, hasta las altas barandas donde está el aljibe en que flota la gitana.
Los detalles de la muerte de la gitana no los conocemos hasta el final del romance.
El color verde del aljibe se extiende por todo el poema, hasta por el viento, como un símbolo de muerte.


5. LA MONJA GITANA

En este poema no hay apenas narración. Se nos describe una monja gitana (la expresión es casi un oxímoron) que borda en el convento. La fantasía e imaginación de la monja gitana (también fantasía e imaginación eróticas) chocan con la severidad conventual.


6. LA CASADA INFIEL

Un gitano nos cuenta, con suficiencia, el encuentro amoroso que ha tenido con una casada: cómo la noche de Santiago y porque ella le dice que era mozuela, se la lleva al río; cómo, de camino, le acaricia los pechos que se le abren como ramos de jacintos; cómo le rasga los vestidos; cómo la besa sobre el barro; cómo le sorprende la blancura de su cuerpo; cómo sus muslos se resbalan entre sus manos como peces... y que él, por hombre y por discreto, no nos cuenta las cosas que ella le dijo mientras la cabalgaba como a una potra. Acaba con la misma chulería con la que empieza: no quiso enamorarse porque tenía marido, pero le regala un costurero.
Es el único romance que esta narrado en primera persona, pero el verdadero protagonista no es el narrador sino la casada, que forma pareja con la monja del poema anterior como ejemplos de frustraciones amorosas.


7. ROMANCE DE LA PENA NEGRA

En el momento del amanecer, Soledad Montoya baja del monte invadida por una tristeza profunda simbolizada por el color negro que va tiñendo su cuerpo y sus ropas: sus pechos son yunques ahumados y su carne (sus muslos de amapola) y su ropa (sus camisas de hilo) se le ponen de azabache. El poeta habla con ella y le advierte que las pasiones que se desbocan llevan a la muerte y le dice que lave su cuerpo con el rocío y deje su corazón en paz. El poema acaba con una imagen del río en el que las hojas caídas flotan en el cielo que se refleja en el agua y una exclamación sobre la profundidad de la pena de los gitanos.
¿Se ha suicidado Soledad Montoya?


8. SAN MIGUEL

En este romance se describe la romería a la ermita de San Miguel el Alto en Granada. La descripción alterna entre las gentes granadinas que suben a la ermita y la imagen de San Miguel. El poeta parece burlarse tanto de las gentes como del arcángel.
Desde los balcones de Granada se puede ver cómo suben el monte los mulos de la gente que va de romería, cargados de girasoles. Mientras, las nubes (mulos blancos) cubren el cielo gris y empieza a caer una lluvia torrencial que corre por los montes.
San Miguel (a pesar de ser el capitán del ejército de ángeles que venció al demonio) es un efebo afeminado que huele a colonia, y que está en su alcoba fingiendo una cólera dulce.
La sociedad granadina -que da la espalda al mar, que es como un poema- acude a la romería: manolas con culos como planetas de cobre ocultos bajo las faldas, altos caballeros, damas tristes por antiguos amores... incluso el obispo de Granada, que dice una misa que es como una espada que hiere a los hombres y a las mujeres, que oyen misa separados.
El fútil San Miguel, con enaguas llenas de espejitos, y que sólo vale como patrón de la lotería del veintinueve de septiembre, se está quieto sin hacer caso.


9. SAN RAFAEL

En este poema se describe un paisaje urbano de la ciudad de Córdoba. Está al lado del Guadalquivir y en él hay un puente romano y una estatua del arcángel San Rafael.
A este lugar llegan coches cerrados cuyos ocupantes vienen a ver a los niños que se bañan desnudos en el río delante de la estatua de San Rafael. Los coches se reflejan en el agua y con el reflejo de los jardines y el cielo de la ciudad forman una Córdoba brumosa que contrasta con la Córdoba real.
El pez de la estatua de san Rafael, sumergido en el agua, une las dos Córdobas mientras los niños saltan y se zambullen en el agua burlándose del arcángel que los mira impasible dando lección de equilibrio.
En este poema hay dos contraposiciones que no sé si son equiparables: la de la celeste Córdoba enjuta con la Córdoba reflejada en el río (quebrada en chorros) y la de los niños que se bañan desnudos con los ocupantes de los coches cerrados.


10. SAN GABRIEL

Este romance sucede en Sevilla y es una Anunciación gitana. San Gabriel, que es un hermosísimo arcángel sevillano (biznieto de la Giralda) baja a anunciarle a Anunciación de los Reyes (madre de cien dinastías) que va a tener un hijo más bello que los tallos de la brisa. Pero ese anuncio está lleno de rasgos premonitorios del destino trágico de los gitanos: los zapatos de charol del arcángel rompen las dalias del aire con dos ritmos que parecen breves lutos celestiales; el lunar y las tres heridas que tendrá el niño en el pecho; las tres balas de almendra verde que tiemblan en la vocecita del niño que está en el vientre de su madre...


11. PRENDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA.

Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, camino de Sevilla, donde va a ver los toros, coge limones y los va tirando al agua hasta que la vuelve amarilla. La guardia civil le prende. Al atardecer viene rodeado por cinco guardia civiles y el poeta le increpa por haberse dejado prender: si hiciera honor a su estirpe habría hecho una fuente de sangre con los cinco guardia civiles y los viejos cuchillos no tiritarían de frío, cubiertos de polvo. A las nueve lo meten en el calabozo mientras los guardias civiles beben limonada.


12. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO

Es la descripción de la muerte de el Camborio a mano de sus cuatro primos Heredias. La pelea desmiente las imprecaciones del romance anterior: lucha con la fiereza de un jabalí y la agilidad de un delfín y mancha sus ropas con sangre enemiga; pero luchaba contra cuatro y muere. El poeta le pregunta quién lo ha matado y Antonio le explica que han sido sus primos, por la envidia que le tenían. Muere y queda su imagen irrepetible. El poema había empezado con el sonido de voces de muerte cerca del Guadalquivir y termina con el silencio de esas voces de muerte cerca del Guadalquivir.


13. MUERTO DE AMOR

Miguel García Posada resume este romance de la siguiente manera: “El romance “narra” la agonía y muerte de un enamorado, tal vez tuberculoso, que primero presiente su fin al filo de la media noche y contempla su entierro, para dictar luego su última voluntad y morir entre el fragor de la tormenta. Amante traicionado: cabe la posibilidad de que muera la misma noche en que la amada celebra sus bodas.”
A las once de la noche el enamorado pregunta a su madre por las luces de los altos corredores que se reflejan en sus ojos. (¿Son las luces de su entierro?). [Los altos corredores parecen estar lejos y la gente que anda por ellos es otra gente.] La luna está muriendo y la noche tiembla detrás de los cristales, pero de los corredores llega un olor de vino y ámbar. (¿De una fiesta de boda?).
A las doce (cuando se rompe el arco de la media noche) llega una brisa del río y por los corredores se ve el entierro del enamorado: las cuatro luces, mujeres que se mesan los cabellos y lloran dando gritos y los ángeles y los gitanos que tocan.
El enamorado quiere que se enteren los señores de su muerte. (¿Su novia pertenece al mundo de los señores?) Muere y se rompen los cristales de los salones de los señores y en algún lado resuena el juramento de amor incumplido de su novia. Se desata una tormenta mientras las luces de su entierro recorren los corredores.


14. EL EMPLAZADO

El veinticinco de junio le dan un plazo al Amargo: que en dos meses estará muerto. A partir de ese momento tiene que permanecer despierto, sin dormir un solo instante, esperando el momento en que vendrán a matarlo. El veinticinco de agosto el amargo está muerto.
¿Quién le ha emplazado? ¿Por qué?... Como en casi todos los romances del romancero la historia está muy incompleta, lo que aumenta la emoción y el misterio. El Amargo, siempre solo, va a caballo, sin que ni caballo ni jinete puedan cerrar los ojos para dormir o soñar. Sólo pueden mirar el final fatal que le espera (su cuerpo helado y sin venas entre peñascos y metales).
La amenaza ha sido clara -y un poco irónica-: aprende a estar muerto –corta las adelfas de tu entierro, dibuja una cruz en la puerta de tu casa, (porque tu casa es una tumba y su puerta es tu lápida), pide luces y campanas (para tu entierro)...- porque cicutas y ortigas nacerán en tu costado (una vez estés enterrado) y agujas de cal mojada te morderán los zapatos (la cal viva que se echa encima de los cadáveres).
El veinticinco de agosto la gente va a ver al Amargo, que yace amortajado. La mortaja tiene la serenidad y la belleza de una túnica romana. El Amargo, solo, por fin descansaba.


15. ROMANCE DE LA GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA

En este romance se narra la destrucción de la ciudad de los gitanos por la guardia civil.
Primero se alterna la descripción de los guardias civiles que avanzan hacia la ciudad de los gitanos (negros y nocturnos, que provocan el silencio y el miedo por donde pasan, que no tienen sentimientos porque sus calaveras están hechas del plomo de las balas, que tienen el alma negra y, en la cabeza, confusas ideas de violencia) con la de la ciudad de los gitanos, alegre y confiada que no sabe que se acerca su destrucción (con banderas en las esquinas, la luna arriba y la calabaza abajo, y los gitanos forjando soles y flechas, y con la Virgen y San José, y los tres Reyes Magos y Pedro Domecq). A pesar de la alegría y la despreocupación, hay algunos elementos premonitorios de la desgracia: un caballo malherido llama a las puertas, el canto de los gallos que es como un vidrio cortante y el viento, que se sorprende cuando, desnudo, se topa con los guardias civiles como si acabara de volver una esquina.
Después se juntan las dos descripciones, porque los guardias civiles llegan a la ciudad, y se nos describe su destrucción. Los guardias civiles entran a saco por las puertas que la ciudad, confiada, multiplicaba. El miedo que provocan llega hasta los seres inanimados y los gritos se elevan como pájaros hasta las veletas. Cortan el aire con sus sables y después lo pisotean con sus caballos. Mientras, los gitanos tratan de huir salvando lo que pueden y se refugian en el Portal de Belén donde la Virgen y San José atienden a los heridos y a los muertos. Pero la guarda civil lo incendia todo, disparando a las muchachas que huyen y mutilándolas con sus sables.
Cuando sale el sol la ciudad está ya muerta (es un perfil de piedra). Quien quiera recordarla tendrá que buscarla en la frente del poeta.

16. MARTIRIO DE SANTA OLALLA

El poema tiene tres partes.
Panorama de Mérida.
Es el final de la noche, que está a punto de derrumbarse por la llegada del alba; una noche que cubre una Mérida descrita ya como ruina arqueológica: con montones de estatuas cuyos brazos parecen ramas sin hojas, torsos yacentes y estrellas que son también restos arqueológicos y les faltan las narices. Un caballo, símbolo de la muerte, la recorre. Cantan los gallos, y los soldados romanos juegan o dormitan o preparan los instrumentos de martirio. Los gemidos de la santa rompen los cristales y amanece.
El Martirio.
El cuerpo, como la primavera, de Olalla soporta, llorando, el martirio. Primero la descuartizan: el cónsul pide que le lleven los senos de Olalla en una bandeja, sale un chorro de sangre de su garganta, sus manos cortadas se unen como si rezaran... Después la queman y la sangre que corre por su cuerpo opone una débil resistencia a las llamas. Por fin, centuriones amarillos acompañan al cielo el alma de Olalla y el cónsul recibe los senos ahumados de Olalla en una bandeja.
Infierno y Gloria
El tronco mutilado y quemado de Olalla cuelga de un árbol y tizna los aires. Como multiplicando el cuerpo de Olalla, maniquís negros de sastre (sin brazos, sin piernas y sin cabeza) cubren el campo. Entonces empieza a nevar y la nieve va cubriendo el cuerpo que se vuelve blanco y se convierte en una custodia que brilla sobre el fondo del cielo quemado y suenan los cantos de los ángeles, como arroyos y como ruiseñores, cantando santo, santo, santo, mientras Olalla blanca entra en la gloria.


17. BURLA DE DON PEDRO A CABALLO

Don Pedro viene llorando en un caballo sin freno (¿una pasión desbocada?); viene buscando el pan y el beso (¿una mujer para casarse?). Los que le ven pasar se preguntan por qué llora.
Después hay una laguna. Una laguna es una parte que falta en un texto. Pero aquí la laguna es de verdad y por su fondo avanza la historia que no podemos leer. Reflejada en la laguna y en el cielo vemos la luna. A un niño le parecen dos platillos que se pueden tocar.
Después de la laguna aparece don Pedro que llega a una ciudad en ruinas. Le salen al encuentro dos mujeres y un viejo que parecen venir de un entierro. Los que miran están divididos: los chopos dicen no y el ruiseñor, quizá.
Una segunda laguna. Volvemos a perder las palabras bajo el agua, pero sobre el agua no está la luna, sino el sol. Quienes saben lo que falta nos dicen que es un sueño de madera de guitarra (¿como el canto de la guitarra que es para Lorca un llanto?).
Continúa el poema y las dos mujeres y el viejo van al cementerio porque don Pedro está muerto. Es de noche, pero la luna no está llena (unicornio de ausencia). La ciudad arde y un hombre llora y hay una estrella al norte y un marinero al sur.
En la última laguna todo termina, sumergido y olvidado: las palabras y don Pedro, jugando con las ranas.


18. THAMAR Y AMNÓN

En este romance se cuenta la violación de Thamar por su hermano Amnón.
Es una noche calurosísima de verano. La luna en el cielo, la tierra estremecida por el calor y, por encima de los tejados, el sonido del arpa del rey David.
Thamar está cantando desnuda en la terraza. Su hermano la ve y le invade una pasión que le hace gemir y temblar. La luna ilumina el canto de Thamar con su luz fría y, también, es el espejo (o el fondo) en el que Amnón la ve. [A Thamar se le van a desplazar cualidades de la luna, que aquí es la diosa virgen Diana.]
A las tres y media, Amnón –iluminado por la luna- se echa en la cama. La habitación sufre con sus miradas que van de un lado para otro; el agua de los jarrones, atrapada como la de un pozo, es el reflejo de la pasión sin salida de Amnón; el escalofrío, como una yedra, recorre su cuerpo quemado por el deseo. La serpiente le tienta.
Su hermana entra vestida de azul como la luna y él le pide que le alivie con su cuerpo que es como un amanecer, e intenta besarla. Thamar le dice que la deje tranquila, pero Amnón, que siente la pasión de los cien caballos del rey que relinchan en el patio, la coge del cabello, le rasga la camisa y la viola.
Los gritos de Thamar suben por los tejados mientras se consuma la violación (los puñales que desgarran las túnicas y los émbolos y muslos que juegan). La sangre de la virginidad de Thamar empapa paños y alcobas.
Amnón huye enfurecido y David, de tristeza, corta las cuerdas del arpa.

3 comentarios:

Patricio Estreya dijo...

Don mago gracias por perder su valioso tiempo en mirar mi resumen...me temo que lo tendré que corregir....¿no es así?Responda en mi blog cuando pueda por favor.....espero que no tengamos que estudiar nosotros sus discípulos todo eso del romancero gitano....

mago merlín dijo...

Patricio, un detalle pasarte por el cuaderno de Eduardo. Y no te asustes, de momento no tienes que aprenderte los apuntes del Romancero Gitano, pero ya te tocará.

TuAlumnaFavorita dijo...

Pues si es de interes, yo ya me leí el Romancero Gitano, y me encantó. La verdad es que me gusta bastante la poesía, estoy ahora con un libro de García Lorca que se llama "En el jardín". Lo recomiendo, trae trozos de varios poemas de Lorca, y como no...Todos preciosos.
Me siento obligada a decir que... A mí me gustaría estudiar los apuntes del Romancero Gitano ya a estas alturas.
Un saludo.